INTRODUCCIÓN
La actividad agrícola es una de las prácticas humanas de mayor coyuntura, se
tienen registros desde la época prehistórica, y desde entonces, no solo se producía
para consumo sino para el comercio. Era el sistema comercial más básico conocido,
el trueque. Con el porvenir del tiempo se ha vuelto más complejo el método
tanto para cultivar como el de hasta comercializar; no obstante el hombre ha
encontrado el gran potencial de generar ingresos monetarios en esta actividad y
debido a esto hoy por hoy la actividad agrícola es una de las más complejas en
todo sentido, debido a la pequeñez y dispensación de las operaciones (en
algunos casos, agricultura familiar), la necesidad de brindar asistencia
pública, de supervisar y vigilar las distintas operaciones, el control sobre
las garantías, el nivel cultural de recipientes, además de ser una actividad
cuya producción y resultados están sujetos a un azar productivo (plagas y
enfermedades, condiciones climáticas) sobre los cuales el hombre, tiene muy
poca influencia para manejarlos a su favor lo que hace que este tipo de
dinamismo no solo sea complicado, sino muy costoso (en diversos casos.
El alto riesgo jugado en esta actividad
ha logrado colocarlo en los primero lugares de desasosiego, a pesar de llegar a
ser sumamente rentable, no esta exenta de múltiples debacles que lejos de
llegar a ser rentable podrían ocasionar una pérdida catastrófica. Al ser un
sistema que depende prácticamente en su totalidad de los recursos naturales es
aquí cuando surgen los problemas, ya que sin un buen suelo, clima, agua, luz y
manejo financiero por mencionar lo básico, es infalible que ningún sistema
agrícola emprenda vuelo; y por lo tanto no existiría la más mínima oportunidad
de comercio.
Es por eso que en la licenciatura de Agroecología nos preocupamos por encontrar
sistemas que vayan de la mano con la naturaleza, y la complejidad de la
diversidad cultural que existe en nuestro país que es tan inmenso como
innumerable, utilizando así los recursos naturales a su máximo potencial pero
sin agotarlos, también proponemos sistemas de producción eficientes y
constantes, ya que cada sitio geográfico es un disímil, y por lo tanto sus condiciones
varían. De esta forma logramos que se cultive lo que se debe cultivar según las
necesidades de las regiones correspondientes, y de esta manera se mejora la
vida de sus comunidades. Es evidente que la experiencia de las comunidades no
debe ser aislada sino adoptada, y por lo tanto a diferencia de otros
"expertos" en el ámbito agrícola, no imponemos sino proponemos y
demostramos, de forma incluyente, tomando y dando consejos para que de esta
manera se logre un superávit productivo
llevando de la mano una comercialización justa y cabal.