Tener claro hacia donde queremos ir es la base para cualquier plan, proyecto que se pretenda comenzar, sin embargo muchas veces, aunque se hagan las cosas de la mejor manera este puede fracasar rotundamente sino se conoce ni siquiera el mercado a donde se va a dirigir.
Como vivencia el campo es un constante cambio con una identidad única en cada rincón, siendo tan diversa muchas veces convergen las ideas empresariales con las de un campesino, muchas veces sin darse cuenta que ellos mismos son empresarios, sin embargo el conocimiento que recae en las manos de algunos tiene que ser llevado para poder enlazar vínculos.
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